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domingo, 21 de junio de 2015

[Guía] Las consolas de videojuegos no son juguetes

A través de los tiempos, los padres han aprendido a crear filtros para los contenidos que sus hijos están expuestos día a día: los padres saben ahora qué programas de televisión pueden ver y cuáles no, saben qué películas pueden ver y cuáles no, también saben qué páginas de internet pueden visitar y cuáles no. Es un desarrollo que ha ido evolucionando a través de los tiempos, ya que la información está más asequible y los padres entienden mejor esta norma básica del hogar. Pero ni con la llegada de la información a través de distintos medios, ni con la maduración de esta nueva generación de padres se ha podido crear conciencia por los videojuegos y sus contenidos.

La responsabilidad parte por los padres


¿A que me refiero con esto? Muchos padres piensan que las consolas y los videojuegos son cosas de niños, y que los contenidos mostrados en los videojuegos son para niños, y por esta visión errada es que los padres compran juegos a destajo, sin ningún tipo de filtro para sus hijos. Me es impactante ver como padres llegan a sus casas con juegos como el GTAV para su hijo de 10 años, o como sus hijos les piden que les compren el recién salido MKX y ellos acceden a dicha petición. Sabemos de sobra, que el juego GTAV tiene escenas de sexo explícito y violencia desmesurada, los juegos de Mortal Kombat contienen escenas viscerales altamente gráficas, que no están diseñados en lo absoluto para la mente de un niño o un pre-púber.

Esta mentalidad de entender a las consolas como juguetes ha permitido que este descuido (macabro) exponga a los niños de esta generación a un contacto continuo con este tipo de contenidos sexuales y violentos. Muchos acusan esta práctica como simple descuido, ignorancia, pero seamos sinceros, cualquier padre/madre responsable se instruye primero antes de entregarle a su hijo cualquier cosa, más aun si es un dispositivo que entrega una amplia gama de contenidos audiovisuales. La información está en internet, está en libros y revistas, por ese motivo los padres no tienen excusas válidas, deben informarse, deben saber que las consolas NO SON UN JUGUETE, NO ES UN JUEGO PARA NIÑOS.

Las consolas no son juguetes infantiles


Los juegos, por normativas y legislaciones nacionales e internacionales, deben venir con una clasificación de contenidos que especifica a qué público va dedicado el juego. Esta clasificación viene en un recuadro negro con la calificación correspondiente, dependiendo del contenido gráfico y explicito que contenga el juego. La siguiente clasificación corresponde a la normativa chilena vigente extraída textualmente de la página de la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile (BCN) donde detalla las clasificaciones según el tipo de contenido en el videojuego:
·   Videojuego especialmente recomendado para niños y adolescentes: por contener material educativo y ningún elemento inapropiado para su edad.
·       Videojuego sin contenido objetable: que poder ser visto por personas de cualquier edad.
·    Videojuego no recomendado para menores de 8 años: por contener un porcentaje menor de lenguaje inapropiado, insinuaciones sexuales o violencia.
·     Videojuego no recomendado para menores de 14 años: por contener un porcentaje moderado de lenguaje inapropiado, insinuaciones sexuales o violencia.
·      Videojuego no recomendado para menores de 18 años: por contener un porcentaje importante de lenguaje vulgar, material sexual explícito, desnudez frecuente o importantes niveles de violencia.

 Así como en las películas, los videojuegos que entran al país deben tener esta información detallada en la parte frontal o posterior del envase que contiene el juego, para que pueda ser visto fácilmente por la persona que lo va a adquirir.

Esta falta de regulación por parte de los padres es grave, y no solo por ellos, sino también por los centros donde son distribuidos y expuestos este tipo de juegos. Un caso muy cercano: cerca de mi domicilio había un centro de juegos, en el cual por un monto de dinero podías arrendar un tiempo delimitado una consola (PS2). Una vez ingresé a este local para ver de qué se trataba, ya que mi hermano pequeño frecuentaba aquel local (en ese tiempo él tenía unos 10 años), mi espanto fue enorme al darme cuenta que había un grupo numeroso de niños (entre 8 y 14 años) viendo como otro niño jugaba el God of War 1, y les mostraba como Kratos obtenía orbes rojos al tener sexo con unas mujeres desnudas que se encontraban dentro de un barco (si has visto esa escena del juego sabrás que las mujeres aparecen con sus senos al aire sin ningún tipo de censura). Ni siquiera el dueño de ese local le interesaba que tipo de juegos les arrendaba a los niños que asistían, simplemente por obtener más dinero.


Niño jugando GTAV en un centro comercial

Los padres son las personas que mejor conocen a sus hijos, y por lo mismo ellos saben qué tipo de contenidos son apropiados para la mentalidad de ellos, y que no distorsione su imagen del mundo real que lo rodea. Cuando hablamos de juegos para mayores de 14 años, es una referencia que hace la clasificación, teniendo en cuenta de que a esa edad el niño debe tener la madurez suficiente para entender que eso no corresponde a su realidad, sino que es ficción. No quiere decir que el niño, cuando cumpla los 14, recién podrá jugar el juego. Según el criterio de los padres, esto puede ser antes o después de los 14 años, velando siempre el resguardo psicológico de su hijo.

Infórmese, lea e instrúyase con respecto a este tema, si usted es padre, o si tiene algún sobrino, primo, o alguna persona querida que esté a cargo de un menor, y que además posea una consola de videjuegos, enséñele este tema, invite a esa persona que lea, busque información y que cambie sus costumbres con respecto a la adquisición de estos juegos. No destruyamos esta exquisita experiencia que nos traen los videjuegos.

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