A través de
los tiempos, los padres han aprendido a crear filtros para los contenidos que
sus hijos están expuestos día a día: los padres saben ahora qué programas de
televisión pueden ver y cuáles no, saben qué películas pueden ver y cuáles no,
también saben qué páginas de internet pueden visitar y cuáles no. Es un
desarrollo que ha ido evolucionando a través de los tiempos, ya que la información
está más asequible y los padres entienden mejor esta norma básica del hogar.
Pero ni con la llegada de la información a través de distintos medios, ni con
la maduración de esta nueva generación de padres se ha podido crear conciencia
por los videojuegos y sus contenidos.
La responsabilidad parte por los padres
¿A que me
refiero con esto? Muchos padres piensan que las consolas y los videojuegos son
cosas de niños, y que los contenidos mostrados en los videojuegos son para
niños, y por esta visión errada es que los padres compran juegos a destajo, sin
ningún tipo de filtro para sus hijos. Me es impactante ver como padres llegan a
sus casas con juegos como el GTAV para su hijo de 10 años, o como sus hijos les
piden que les compren el recién salido MKX y ellos acceden a dicha petición.
Sabemos de sobra, que el juego GTAV tiene escenas de sexo explícito y violencia
desmesurada, los juegos de Mortal Kombat contienen escenas viscerales altamente
gráficas, que no están diseñados en lo absoluto para la mente de un niño o un
pre-púber.
Esta
mentalidad de entender a las consolas como juguetes ha permitido que este
descuido (macabro) exponga a los niños de esta generación a un contacto continuo
con este tipo de contenidos sexuales y violentos. Muchos acusan esta práctica
como simple descuido, ignorancia, pero seamos sinceros, cualquier padre/madre
responsable se instruye primero antes de entregarle a su hijo cualquier cosa,
más aun si es un dispositivo que entrega una amplia gama de contenidos
audiovisuales. La información está en internet, está en libros y revistas, por
ese motivo los padres no tienen excusas válidas, deben informarse, deben saber
que las consolas NO SON UN JUGUETE, NO ES UN JUEGO PARA NIÑOS.
Las consolas no son juguetes infantiles
Los juegos,
por normativas y legislaciones nacionales e internacionales, deben venir con
una clasificación de contenidos que especifica a qué público va dedicado el
juego. Esta clasificación viene en un recuadro negro con la calificación
correspondiente, dependiendo del contenido gráfico y explicito que contenga el
juego. La siguiente clasificación corresponde a la normativa chilena vigente
extraída textualmente de la página de la Biblioteca del Congreso Nacional de
Chile (BCN) donde detalla las clasificaciones según el tipo de contenido en el
videojuego:
· Videojuego especialmente recomendado
para niños y adolescentes: por contener material educativo y ningún elemento inapropiado
para su edad.
· Videojuego sin contenido objetable:
que poder ser visto por personas de cualquier edad.
· Videojuego no recomendado para
menores de 8 años: por contener un porcentaje menor de lenguaje inapropiado,
insinuaciones sexuales o violencia.
· Videojuego no recomendado para
menores de 14 años: por contener un porcentaje moderado de lenguaje
inapropiado, insinuaciones sexuales o violencia.
· Videojuego no recomendado para
menores de 18 años: por contener un porcentaje importante de lenguaje vulgar,
material sexual explícito, desnudez frecuente o importantes niveles de
violencia.
Así como en las películas, los videojuegos que
entran al país deben tener esta información detallada en la parte frontal o
posterior del envase que contiene el juego, para que pueda ser visto fácilmente
por la persona que lo va a adquirir.
Esta falta de
regulación por parte de los padres es grave, y no solo por ellos, sino también
por los centros donde son distribuidos y expuestos este tipo de juegos. Un caso
muy cercano: cerca de mi domicilio había un centro de juegos, en el cual por un
monto de dinero podías arrendar un tiempo delimitado una consola (PS2). Una vez
ingresé a este local para ver de qué se trataba, ya que mi hermano pequeño
frecuentaba aquel local (en ese tiempo él tenía unos 10 años), mi espanto fue
enorme al darme cuenta que había un grupo numeroso de niños (entre 8 y 14 años)
viendo como otro niño jugaba el God of War 1, y les mostraba como Kratos
obtenía orbes rojos al tener sexo con unas mujeres desnudas que se encontraban
dentro de un barco (si has visto esa escena del juego sabrás que las mujeres
aparecen con sus senos al aire sin ningún tipo de censura). Ni siquiera el
dueño de ese local le interesaba que tipo de juegos les arrendaba a los niños
que asistían, simplemente por obtener más dinero.
Niño jugando GTAV en un centro comercial
Los padres
son las personas que mejor conocen a sus hijos, y por lo mismo ellos saben qué
tipo de contenidos son apropiados para la mentalidad de ellos, y que no
distorsione su imagen del mundo real que lo rodea. Cuando hablamos de juegos
para mayores de 14 años, es una referencia que hace la clasificación, teniendo
en cuenta de que a esa edad el niño debe tener la madurez suficiente para
entender que eso no corresponde a su realidad, sino que es ficción. No quiere
decir que el niño, cuando cumpla los 14, recién podrá jugar el juego. Según el
criterio de los padres, esto puede ser antes o después de los 14 años, velando
siempre el resguardo psicológico de su hijo.
Infórmese,
lea e instrúyase con respecto a este tema, si usted es padre, o si tiene algún
sobrino, primo, o alguna persona querida que esté a cargo de un menor, y que
además posea una consola de videjuegos, enséñele este tema, invite a esa
persona que lea, busque información y que cambie sus costumbres con respecto a
la adquisición de estos juegos. No destruyamos esta exquisita experiencia que
nos traen los videjuegos.


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